Falsos evangelios predicados en la actualidad

Aunque escritas hace dos mil años, estas palabras del apóstol Pablo deben ser cuidadosamente examinadas por los cristianos en la actualidad: 

“Me maravillo de que tan pronto hayáis abandonado al que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente; que en realidad no es otro evangelio, solo que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciara otro evangelio contrario al que os hemos anunciado, sea anatema. Como hemos dicho antes, también repito ahora: Si alguno os anuncia un evangelio contrario al que recibisteis, sea anatema.” (Gálatas 1:6-9)

Las palabras del apóstol Pablo hacia los cristianos en Galacia son fuertes. Pablo estaba sorprendido, le costaba entender como estos creyentes habían dado la espalda a la verdad de Dios para seguir a un evangelio diferente, un evangelio falso. En aquella época, falsos maestros, predicaban un evangelio adulterado y habían logrado confundir a los gálatas.[1] Pablo pronuncia una maldición de juicio final sobre aquellos que proclaman un evangelio adulterado. Él asevera que incluso si él mismo, o un ángel del cielo, predicara un evangelio diferente, los gálatas deberían rechazarlo. La dureza de esta declaración refleja el compromiso ferviente de Pablo con la pureza del evangelio, el mensaje apostólico, el cual él había dedicado su vida a predicar y proteger. 

Sin duda el evangelio es el corazón del cristianismo. Toda iglesia bíblica se centra en Cristo y Su glorioso evangelio. El Evangelio no sólo es el mensaje más importante de toda la historia, es el único mensaje indispensable de toda la historia.[2] Lamentablemente, en el siglo 21, en numerosas congregaciones cristianas el evangelio bíblico ha sido reemplazado por evangelios diferentes. En otros casos, el evangelio bíblico ha sido mezclado con falsos evangelios o relegado a un puesto secundario. Las presiones culturales, ideologías de la época, intereses pecaminosos de líderes “cristianos” y un mal uso de la hermenéutica bíblica han diluido la pureza del mensaje apostólico. 

Curiosamente, la Biblia nos enseña, y la historia de la iglesia cristiana nos confirma, que uno de los principales problemas del cristianismo es la falsa enseñanza y los falsos maestros. En cada generación observamos como vez tras vez, falsos predicadores se levantan y tergiversan el evangelio. 

“Pero se levantaron falsos profetas entre el pueblo, así como habrá también falsos maestros entre vosotros, los cuales encubiertamente introducirán herejías destructoras, negando incluso al Señor que los compró, trayendo sobre sí una destrucción repentina.”

2 Pedro 2:1

Falsos evangelios predicados en la actualidad

Aunque el evangelio es tergiversado de diversas maneras, estos tres ejemplos muestran algunas de las principales distorsiones predicadas en la actualidad. 

1. Evangelio de la prosperidad

Sus proponentes enseñan que Dios quiere que los creyentes siempre sean sanos físicamente, ricos materialmente, y felices personalmente[3] —es necesario aclarar que aunque Dios en su sabiduría y soberanía sana y prospera materialmente a ciertos individuos, Dios no promete siempre sanar o prosperar materialmente al cristiano en este lado de la eternidad—. Para justificar sus enseñanzas predicadores de este falso evangelio tergiversan el significado de pasajes como 2 Corintios 8:9, Malaquías 3:10, Isaías 53:4, entre otros. 

En círculos cristianos a este mensaje se le ha asignado diferentes nombres, tales como el evangelio de “decláralo y recíbelo”, el evangelio de “la salud y las riquezas”, el “evangelio de la prosperidad” y “la teología de la confesión positiva”. Los predicadores de esta corriente enseñan que el creyente puede alcanzar riquezas, salud física y toda clase de “bendiciones” por medio de ofrendas, actos de obediencia u oraciones llenas de fe. Este falso evangelio se centra excesivamente en los deseos del hombre y lleva al creyente a ver su relación con Dios como una transacción. Recomiendo a todo cristiano el documental de American Gospel, el contenido de esta filmación me permitió comprender con mayor claridad los peligros de este falso evangelio y cómo varias de mis enseñanzas habían sido influenciadas por este falso evangelio.

2. Evangelio terapéutico/motivacional

Esta versión del evangelio es popular en varias iglesias contemporáneas. Estos grupos cristianos han sido fuertemente influenciados por la cultura “terapéutica” de las últimas décadas. La cultura moderna en el occidente asigna un alto valor a la sensación de bienestar, el autoestima, la autorrealización y otras supuestas necesidades emocionales. El evangelio terapéutico o motivacional se fundamenta primordialmente en algunos conceptos de la psicología, pseudoterapias populares, coaching y conceptos de autoayuda.

Aunque como psicólogo y consejero de salud mental considero que estas temáticas pueden ser de utilidad en ciertos contextos, estas jamás deben convertirse en el mensaje principal de nuestras iglesias. Cuando una iglesia local adopta este falso evangelio, la predicación deja de ser una proclamación del evangelio bíblico y se convierte en una conferencia terapéutica o una charla motivacional con tintes cristianos. Si deseas aprender más sobre este tema te recomiendo este artículo y esta predicación

3. Moralismo

El evangelio bíblico es antitético al moralismo. El Señor Jesucristo y el apóstol Pablo en varias ocasiones condenaron esta ideología (Lc. 18:9-14, Ga. 2:21, Ro. 10:3-4). El moralismo basa nuestra aceptación delante de Dios en nuestra conducta, no en la gracia de Dios. En las iglesias que predomina el moralismo reina la predicación legalista. Su enseñanza, directa o indirectamente, comunica que el favor y la bendición de Dios deben ganarse. Esta clase de evangelio se centra en lo que el hombre debe hacer en vez de hacer hincapié en lo que Cristo ya ha hecho por nosotros. Aunque Dios nos llama a vivir vidas morales, este no es el enfoque del evangelio. En el moralismo obedecemos primero y luego somos aceptados por Dios. En el evangelio bíblico el orden se revierte: primero somos aceptados por Dios en base a la obra redentora de Cristo y luego de esto somos capacitados por el Espíritu Santo para vivir vidas santificadas que glorifican a Dios.

Los problemas más graves de los evangelios falsos

  • No se enseña que el problema más profundo del ser humano es su pecado y estar en rebeldía contra su Creador. 
  • El arrepentimiento, el juicio divino, la ira de Dios, el sufrimiento y el lamento bíblico no son enfatizados. 
  • La predicación se centra en el ser humano (humanismo), sus deseos y necesidades terrenales.
  • Se enfatiza la felicidad y comodidad del hombre más que la santidad y la gloria de Dios. 
  • La gracia de Dios no es central, en gran parte la predicación se centra en lo que debemos hacer para ser bendecidos o que nos vaya bien. 
  • Se distorsiona el carácter de Dios y la obra de Cristo en la cruz por nuestros pecados. 

El evangelio y la iglesia hoy

Meditemos en estas palabras escritas por D.A. Carson: “Si Dios hubiera percibido que nuestra mayor necesidad era económica, nos habría enviado a un economista. Si hubiera percibido que nuestra mayor necesidad era entretenimiento, nos habría enviado a un comediante o a un artista. Si Dios hubiera percibido que nuestra mayor necesidad era estabilidad política, nos habría enviado a un político. Si él hubiera percibido que nuestra mayor necesidad era salud, nos habría enviado a un doctor. Pero percibió que nuestra mayor necesidad tenía que ver con nuestro pecado, con nuestro distanciamiento de Él, con nuestra profunda rebelión, con nuestra muerte; y nos envió a un Salvador.” 

Las iglesias en Latinoamérica, y en todo el mundo, necesitan un entendimiento claro y robusto del evangelio. El evangelio debe permear toda enseñanza e interacción en una congregación cristiana. Además, Cristo y su evangelio deben ser el tema central de toda exposición proclamada desde el púlpito. El evangelio de Cristo debe ser enteramente creído y abrazado por nuestras iglesias. La necesidad de nuestros tiempos es nada menos que la recristianización de nuestras iglesias, solo según el evangelio, tanto en doctrina como en cultura, por Cristo mismo.[4] La reforma en la iglesia latinoamericana, que tanto anhelamos algunos de nosotros, fructificará cuando nos desprendamos de los falsos evangelios y regresemos al evangelio proclamado por Cristo y sus apóstoles en las Escrituras. 


[1] En este caso específico, predicadores itinerantes intentaron persuadir a los gálatas de que debían circuncidarse y obedecer toda la ley del Antiguo Testamento como medio de justificación ante Dios.

[2] Palabras atribuidas a Jerry Bridges.

[3] https://www.coalicionporelevangelio.org/articulo/5-errores-del-evangelio-de-la-prosperidad/

[4] Ray Ortlund, El Evangelio, 21-22. 


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