Familias en cuarentena

Hoy es mi segundo día de aislamiento social. La crisis de salud mundial generada por el coronavirus nos ha obligado a frenar en seco y recluirnos. Considero que estos son tiempos en los que Dios quiere atraernos, llamarnos al arrepentimiento y redireccionar nuestras vidas. Esta situación ha revelado aspectos que tienen que ser evaluados y cambiados en nuestros corazones, familias, iglesias y sociedad. Hoy hablaremos un poco sobre las familias y el llamado que Dios nos hace en medio de esta crisis mundial. 

No poder congregarnos ha revelado cuánto dependemos de las organizaciones eclesiásticas y cuán poco hemos invertido en el ministerio familiar. Como padres y cabezas de familia hemos puesto nuestra esperanza en que la iglesia sea la que nos alimente espiritualmente y forme a nuestros hijos. Hoy, ante el necesario cierre de los edificios donde nos congregamos, muchos esperan con ansias que sus pastores transmitan enseñanzas o predicas de modo virtual. Aunque es obvio que estas son beneficiosas, me atrevo a decir que esta es una etapa donde Dios exhorta a su pueblo a reedificar el altar familiar e invertir en el ministerio familiar. En medio de esta crisis, Dios nos llama a los padres y cabezas de familia a asumir el liderazgo espiritual de nuestros hogares. 

Durante estos días en casa necesitamos ser sabios y glorificar a Dios con la manera en la que utilizamos nuestro tiempo. El dios de nuestra época, el dios entretenimiento, busca acaparar nuestra atención. Seamos honestos, somos propensos a perdernos en las redes sociales, YouTube, Netflix, y en otras fuentes de entretenimiento que luchan por nuestro tiempo y corazón. Aunque invertir cierto tiempo en estas plataformas es cien por ciento válido, no podemos dejar que estas ocupen la mayor parte de nuestra agenda. A continuación, presentaré algunas actividades que pueden ser de bendición a nuestras familias. Espero que estas se conviertan en parte de nuestra agenda, no solo durante estos días de aislamiento social, sino que se transformen en hábitos para el resto de nuestras vidas. 

1. Liderar tiempos de adoración familiar: La voluntad de Dios es que nosotros y nuestras familias le adoremos (Dt. 6:1-3, 6-9). Es la responsabilidad indelegable de los padres de familia enseñar a sus hijos a amar y adorar a Dios. La historia del cristianismo nos muestra que para el pueblo cristiano el tiempo de adoración familiar siempre ha sido una prioridad; era la expectativa que todo padre de familia diariamente dirigiera a su familia en un tiempo de adoración a Dios. La reunión de adoración familiar es un tiempo liderado por la cabeza del hogar para leer las Escrituras, orar y cantar a Dios. 

Apartar una porción de nuestro horario familiar para este fin debe ser una prioridad. Leer la Biblia, orar y cantar a Dios. Te invito a empezar esta semana. Si no sabes con que porción de la Biblia empezar comunícate con tu pastor para recibir las pautas necesarias para iniciar. Considera estas palabras de Matthew Henry: «Si nuestras casas son casas del Señor, por ese motivo amaremos el hogar, considerando nuestra devoción diaria la más dulce de nuestros deleites diarios; y nuestra adoración familiar como la más valiosa de nuestras comodidades diarias… Una iglesia en la casa será un buen legado, es más, será una buena herencia, que dejarás a tus hijos después de ti». 

2. Estudiar un catecismo protestante: Los catecismos ocupan un lugar importante en la historia de la fe cristiana. Lamentablemente, la práctica de la catequesis ha sido olvidada en nuestras iglesias. Históricamente, los catecismos han sido la principal herramienta para educar teológicamente a los niños y a los nuevos creyentes. Usando un formato de preguntas y respuestas los cristianos pueden aprender sobre las principales doctrinas bíblicas. 

Descubrir los catecismos protestantes será de gran bendición para tu familia. El Catecismo de Heidelberg de 1563 y el Catecismo de Westminster de 1648 son quizá los más importantes. No obstante, te invito también a considerar el Catecismo de la Nueva Ciudad publicado en 2017. Este es el que usamos en nuestra iglesia; semana tras semana como iglesia recitamos al unísono la respuesta de una de las preguntas del catecismo. Este recurso puede ser adquirido en línea y también está disponible en inglés como una aplicación para el teléfono o tableta.

3. Tiempos de oración y lectura de la Biblia: Además de apartar tiempos para la adoración familiar, es propicio dedicarnos de manera personal a la oración y lectura de la Biblia. Sin lugar a duda una de las mejores maneras de liderar a nuestras familias espiritualmente es con nuestro ejemplo. También, fortalecer nuestra comunión con Dios nos ayudará a ser moldeados por Dios en los padres y cónyuges que Él desea que seamos. 

4. Orar y anhelar poder reunirnos con nuestra iglesia local: Durante cierto tiempo no será posible congregarnos. Y aunque la tecnología nos ayuda a acercarnos a nuestros pastores y otros miembros de nuestras iglesias, la realidad es que esto no reemplaza lo que se vive en la congregación de los santos. Personalmente, desde ya espero con ansias el momento en el que pueda reunirme con mis hermanos en la fe para juntos cantar alabanzas al Señor, tomar la Santa Cena, sentarnos juntos bajo la autoridad de la Palabra de Dios y humillarnos delante de Dios en oración. Al punto que quiero llegar es que como cabezas de familia este es un tiempo ideal para enseñar a nuestras familias a amar y valorar el congregarnos semana tras semana. A amar a nuestra iglesia local y sus miembros. A apreciar la hermosa bendición de ser parte de un cuerpo de creyentes donde Dios nos permite madurar y ser santificados. 

5. Utilizar otros recursos cristianos: Por motivo de la pandemia varias entidades cristianas están ofreciendo acceso gratis a una gran cantidad de recursos audiovisuales. Las paginas que mencionaré tienen recursos para toda la familia. Aparte de ojear el contenido de estas páginas tal vez este sea un momento oportuno para leer un buen libro cristiano

A pesar de la difícil situación que se vive en nuestro mundo, considero que este es un momento precioso para acercarnos a Dios y llevar a los miembros de nuestra familia a encontrarse con el Dios Trino. El tiempo ya no es una excusa. La iglesia se ha trasladado al hogar, es hora de pastorear las almas de nuestros hijos y cónyuges. Pido a Dios que use nuestras vidas para ser instrumentos de bendición en nuestro hogar.


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