La Biblia NO dice eso

Textos fuera de contexto

Todo cristiano está llamado a ser un estudiante diligente de la Biblia. El estudio de las Escrituras es algo serio que no debe tomarse a la ligera; estamos tratando con la Palabra santa de Dios y no con cualquier libro. Cuando los pasajes bíblicos no son interpretados adecuadamente podemos caer en el error de adjudicar a Dios mensajes que nunca dijo, apropiarnos de promesas que Dios nunca prometió y distorsionar Sus palabras para acomodarlas a lo que nuestro egocéntrico corazón anhela escuchar.

Debemos reconocer que como cristianos pecamos a menudo en el manejo que damos a la Palabra de Dios. Algunos, individuos que la Biblia llama falsos maestros, intencionalmente tuercen las Escrituras para beneficio personal. Otros, en la mayoría de los casos cristianos bien intencionados, a veces interpretamos la Biblia erróneamente a causa de nuestra ignorancia y desconocimiento de la hermenéutica bíblica

Uno de los más graves errores es que interpretamos pasajes bíblicos sin tomarnos el tiempo de examinar el contexto. Con frecuencia tomamos un versículo que nos agrada y lo aislamos de su contexto inmediato, esto conduce a toda clase de error y mala interpretación. Como dice el dicho: “Un texto fuera de contexto sirve de pretexto”. D.A. Carson explica el porqué es peligroso utilizar la Biblia de esta manera: “La realidad es que el significado de las palabras está condicionado por las oraciones en que se encuentran, el significado de las oraciones está condicionado por los párrafos o capítulos en que se encuentran, y el significado de los párrafos o capítulos está condicionado por el libro en que se encuentran”.[1]

Si no leemos la Biblia en su contexto nos ahogaremos en un mar de interpretaciones erradas.[2] A continuación algunos ejemplos de pasajes comúnmente malinterpretados y mal enseñados desde los púlpitos: 

Filipenses 4:13: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Creo que este es el versículo que más leo en las redes sociales. Lamentablemente, casi siempre que lo veo está siendo interpretado de una manera errónea, totalmente fuera del contexto de lo escrito en la carta a los filipenses y las circunstancias en las que el Apóstol Pablo vivía cuando escribió aquellas palabras. 

En este pasaje Dios no promete que alcanzaremos todas nuestras metas o nuestros sueños. Este no es un mantra que repetimos como resultado de nuestra fe para no tener limites en las diferentes circunstancias que nos toca vivir. Mas bien es un testimonio personal del Apóstol Pablo –quién escribe estas palabras desde la cárcel­­­­– que tiene como idea central la confianza y el gozo en un Dios bueno y soberano que lo ha llevado por caminos de prosperidad y también de escasez (Fil. 4:12) pero que él todo lo podía –vivir en una situación o en la otra– porque Cristo lo fortalecía.[3]

Este pasaje es una exhortación al contentamiento y a la fortaleza que recibimos de un Dios fiel, más allá de las circunstancias adversas en las que nos podamos encontrar.[4] Pablo invita a los filipenses a hallar el contentamiento espiritual aun en la pobreza, las enfermedades, las injusticias y los encarcelamientos­. Es así, como en medio de la tribulación hoy nosotros podemos declarar confiados que podremos soportar y hacerle frente a toda situación adversa en el poder de Cristo quien nos fortalece. 

2 Corintios 3:6: el cual también nos hizo suficientes como ministros de un nuevo pacto, no de la letra, sino del Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.

En nuestra época, algunas iglesias dan prioridad a las emociones y las experiencias espirituales, relegando el conocimiento bíblico a un segundo lugar. Su enfoque está en sentir y no en pensar. Para justificar esto, se esconden detrás de frases bíblicas sacadas de contexto como por ejemplo “la letra mata, pero el Espíritu vivifica”. Sin embargo, si miramos este versículo dentro de su contexto observamos que el Apóstol Pablo jamás critica la adquisición de conocimiento bíblico. 

En este pasaje Pablo –cuyo apostolado estaba siendo puesto en tela de juicio por no ser parte de los doce apóstoles– hace un contraste entre el Antiguo Pacto y el Nuevo Pacto. El Antiguo Pacto, “grabado con letras en piedras” (2 Co. 3:7) era incapaz de producir vida espiritual. De hecho, quien está bajo este pacto está muerto espiritualmente y bajo condenación. Este Antiguo Pacto es contrastado con el Nuevo Pacto, el pacto de la regeneración, que fue inaugurado por Jesucristo. Gracias a su obra redentora todo aquel que está bajo el Nuevo Pacto ha sido vivificado por el Espíritu Santo. Es así cómo el Pacto escrito con letra no da vida, mas el Espíritu da vida a quienes somos participes del Nuevo Pacto.

Mateo 16:18: Yo te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra, será atado en los cielos; y lo que desates en la tierra, será desatado en los cielos. 

Este pasaje, junto a Mateo 18:18-20, no habla de desatar bendiciones, ni de atar al diablo y sus demonios, ni tampoco se trata de la oración. Estos pasajes tratan el tema de la autoridad dada a los Apóstoles, y luego a la iglesia local, de ejercer como autoridad espiritual para predicar el evangelio, determinar la veracidad de la confesión de fe de quien dice ser cristiano y del uso de la disciplina eclesial.[5]

Otros ejemplos

Asimismo, Apocalipsis 3:20 no dice que Dios está pidiendo entrar al corazón de los inconversos. Proverbios 22:6 no promete que si llevas a tus hijos a la iglesia y les enseñas sobre la Biblia indefectiblemente ellos serán cristianos cuando crezcan. Juan 14:12 no declara que haremos milagros más grandes a los que obró Jesús durante su paso por la tierra. Pasajes como 1 Crónicas 16:21-22 y 1 Samuel 26:9 no prohíben que se cuestione el ministerio y las enseñanzas de un líder espiritual. Jeremías 29:11 no habla de salud y prosperidad. Mientras que Romanos 11:29 no habla del llamamiento pastoral. 

El contexto es rey 

Sin duda, el contexto es rey: el contexto determina el significado del pasaje. Antes de proveer una interpretación bíblica es indispensable leer todo el capítulo y si es posible todo el libro donde se encuentra el versículo en cuestión –también, como lo expliqué en el artículo anterior, es indispensable conocer el contexto histórico y cultural del texto. Esforcémonos en el Espíritu a tratar la Palabra de Dios con mayor fidelidad y honrar a Dios con un estudio serio de la Biblia. Te recomiendo el libro Textos fuera de contexto allí encontrarás un estudio detallado de varios pasajes bíblicos que son comúnmente malinterpretados. 


[1] Textos fuera de contexto, prólogo. 

[2] Creo que esto también aplica a la predicación. Quien predica siempre debe considerar el contexto de los textos que utiliza y no debe utilizar descuidadamente pasajes de diferentes secciones de la Biblia. Considero que predicar de manera expositiva puede ayudar al predicador a ser más fiel al mensaje que Dios desea comunicar.

[3] Textos fuera de contexto, 27.

[4] Textos fuera de contexto, 27.

[5] El libro de Jonathan Leeman sobre la membresía explica a detalle las implicaciones de estos pasajes. 

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