Cómo interpretar la Biblia

Leo la Biblia desde que tengo memoria. No siempre he sido constante, pero de una u otra manera la lectura de la Biblia siempre ha sido parte de mi vida. Sin embargo, hace un par de años me choqué con una dolorosa realidad: No sabía leer la Biblia apropiadamente. O quizá sea más preciso decirlo de esta manera: No sabía interpretar la Biblia correctamente. 

No saber cómo interpretar la Palabra de Dios me llevó a adoptar y enseñar algunos conceptos errados. Durante mucho tiempo pensé que era suficiente abrir la Biblia y confiar en que el Espíritu Santo me guiaría a entenderla. Hoy considero que quién lee la Biblia de esa manera es valiente, mas no es sabio. Y es que seamos honestos, la Biblia contiene secciones difíciles de entender e interpretar. Sí, lo esencial y necesario para nuestra salvación –el evangelio– puede ser entendido por cualquier individuo. No obstante, hay muchas secciones que son complejas y difíciles de entender. Existe una brecha amplia de tiempo y de cultura entre quién escribió y quién lee. Por este motivo, interpretar la biblia correctamente demanda de nuestro tiempo y esfuerzo. 

También es importante recordar que somos seres caídos, pecadores, y que en nuestros propios esfuerzos no podemos entender lo espiritual. No podemos leer la Biblia sin la dirección y ayuda del Espíritu Santo. Para todo estudiante de la Biblia el Espíritu Santo es indispensable, pero contar con Su dirección no significa que debamos descartar el estudio diligente y acucioso de las Escrituras. Una pretendida dependencia del Espíritu divorciada del estudio serio y diligente en la interpretación de la Escritura es frecuentemente causa de extravagancias religiosas o de herejías. La obra del Espíritu es guía, no un atajo, para llevarnos al conocimiento de la verdad de Dios.[1] El estudio de la Biblia no es para los perezosos.  

Toda persona que lee la Biblia simultáneamente la está interpretando. Todos interpretamos la Biblia. Todos hacemos exégesis. Y para interpretar el texto de modo adecuado necesitamos de la hermenéutica. La hermenéutica es la ciencia y arte de la interpretación de la Biblia. Esta provee herramientas, métodos y reglas que rigen la interpretación del texto bíblico. Hoy por hoy estoy plenamente convencido que todo cristiano necesita conocer y utilizar los principios básicos delineados por la hermenéutica. Estos son instrumentales para interpretar la Biblia de manera fiel y así no desviarnos de lo que Dios quiso comunicar al plasmar Su Palabra en Su libro.

Estos son algunos de los principales principios hermenéuticos: 

1. Lea la Biblia con un ojo en el texto y otro en Jesús 

Como ya lo he dicho previamente, el tema central de la Biblia es Jesús y Su evangelio –curiosamente, hasta hoy este ha sido el artículo más leído en este blog. Toda la Biblia nos habla de Jesús y cómo el Dios Trino redime al mundo y la humanidad. La Palabra de Dios desde Génesis 1 hasta Apocalipsis 22 nos habla de esto. Jesucristo es la llave para comprender la Biblia (Jn. 5:39, 46-47; Lc. 24:25-27, 44). Ninguna porción de las Escrituras, ni siquiera secciones del Antiguo Testamento, se entienden adecuadamente sin hallar la conexión entre aquella porción y el Señor Jesucristo y su obra. Es necesario leer la Biblia con un ojo en el texto y otro en Jesús.

Como lectores es común extraviarnos en los detalles de las historias que se encuentran en la Biblia y perder de vista el gran panorama de la historia de redención. Para mí, en mi intento por mantener a Cristo en el centro de mi estudio bíblico, ha sido de gran ayuda hacerme las siguientes preguntas, en especial cuando estudio el Antiguo Testamento: ¿Cómo afectan la vida, muerte y resurrección de Jesucristo este pasaje? ¿Cómo me apunta o cómo se relaciona a la persona de Jesús?

En una ocasión Charles Spurgeon contó la historia de un viejo ministro que una vez amonestó a un predicador, creo que estas palabras pueden ser de utilidad no solo a los predicadores de hoy sino a todos los que leemos la Biblia: 

“¿No sabes, joven, que de cada pequeño pueblo y cada villa y cada pequeña aldea en Inglaterra, en dondequiera que sea, hay un camino que llega a Londres? …y así que de cada texto de la Escritura hay un camino a la metrópolis de las Escrituras, es decir, Cristo. Y mi querido hermano, al llegar a un texto, tu trabajo es decir—‘Ahora bien, ¿cuál es el camino a Cristo?’ Y luego predica un sermón, siguiendo el camino hacia la gran metrópolis: Cristo. …Nunca he encontrado un texto que no tenga un camino a Cristo, y si algún día encuentro uno que no tenga un camino a Cristo, yo haré un camino; saltaré sobre todo seto y zanja pero llegaré a mi Maestro, pues el sermón no puede hacer ningún bien a menos que haya un sabor de Cristo en ello.”

2. Busque entender lo que el autor quiso comunicar al público original

Este método se conoce como el método Gramático-Histórico. Este método tiene como “objeto hallar el significado de un texto sobre la base de lo que sus palabras expresan en su sentido llano y simple a la luz del contexto histórico en que fueron escritas”.[2] El objetivo es entender lo que el autor quiso comunicar al público original. El estudio gramático-histórico de un texto incluye su análisis lingüístico (palabras, gramática, contexto, pasajes paralelos, lenguaje figurado, etc.) y el examen de su fondo histórico. 

Para hacer una sana interpretación del texto es recomendado recoger y comparar cuantos datos permitan al intérprete acercarse al máximo a la situación en que dicho texto se enmarca:

  • Datos geográficos
  • Época o momento histórico: Circunstancias políticas, sociales, religiosas, factores culturales y de costumbres, etc. 
  • Circunstancias relativas al autor: Quién fue, sus experiencias, sus circunstancias particulares.
  • Circunstancias relativas al destinatario: ¿A quien va dirigido el texto? ¿en qué circunstancias escucharon el mensaje? 
  • Ocasión del escrito y propósito del autor: ¿Por qué fue escrito? ¿para qué? ¿cuál es el motivo y propósito?

3. Interprete el texto antes de buscar aplicaciones

Uno de los errores más comunes al estudiar la Biblia es leerla e inmediatamente buscar “lo que Dios me está diciendo” o tratar de identificar “promesas de Dios para mi vida”. Es desacertado hacer esto sin antes descubrir lo que el autor inspirado quiso comunicar a sus destinatarios. Ignorar el objetivo primario resulta en la distorsión del texto, pues lo que el interprete saca del texto está muy lejos del pensamiento del escritor o incluso en abierta contradicción con el mismo. Solo luego de preguntarnos ¿qué quiso decir el escritor bíblico a los lectores de su día? Podemos proceder a hacer una segunda pregunta: ¿Qué nos dice ese mismo texto a nosotros hoy?[3]

La interpretación es el intento de descubrir y entender el significado original del autor inspirado. Por otro lado, la aplicación son las enseñanzas que podemos poner en practica hoy. Cabe notar que generalmente un texto tiene una sola interpretación o significado verdadero, mientras que las aplicaciones de un texto pueden ser varias. Si no hacemos una correcta interpretación –usando las herramientas mencionadas en el punto número dos– muy probablemente malinterpretaremos la Biblia y elaboraremos aplicaciones incorrectas. 

4. Atienda al género literario del texto

La Biblia contiene varios géneros literarios. En ella encontramos géneros como narrativa, poesía, ley, refranes de sabiduría, profecía, cartas, entre otros.[4] Cuando nos acercamos a la Biblia necesitamos hacerlo como lectores comprensivos, respetando los diversos géneros y los supuestos del autor que acompañan a dichos géneros. Al elegir expresar sus ideas a través de un género literario particular, el autor inspirado se somete a una serie de supuestos comunes asociados con este género.[5]  Esto significa que los diferentes libros de la Biblia no se deben leer de la misma manera. Nadie lee un periódico del mismo modo como lee un poema. Asimismo, solo por citar un ejemplo, los Salmos no se pueden interpretar de la misma manera que las Epístolas escritas por Pablo. 

Si deseas interpretar la Biblia adecuadamente es imperativo identificar el género literario de la porción bíblica que estás estudiando. Una manera de identificar el género de un libro de la Biblia es leerlo y observar detalles literarios importantes y comentarios del autor que indican al lector como debe ser entendido el texto. Otra manera de identificar y aprender sobre el género de los libros bíblicos es consultar una Biblia de Estudio, un comentario, o alguna otra obra de referencia teológica.[6]  

5. Con la ayuda del Espíritu Santo identifique sus presuposiciones o prejuicios

Nadie se acerca a la Biblia con un cerebro en blanco. Nadie es plenamente objetivo. No existe una persona libre de prejuicios. A través de los años y las experiencias vividas hemos sido condicionados de manera filosófica, psicológica y espiritual. Sin darnos cuenta, nuestros trasfondos personales, familiares, culturales, políticos, religiosos, etc., nos han marcado en gran manera. Todo esto crea en nosotros presuposiciones y prejuicios que sirven como un lente con el que interpretamos el mundo entero –a esto también se le conoce como cosmovisión.

Todos traemos presuposiciones y prejuicios al estudio de la Biblia. Si no tenemos cuidado estos afectarán la manera con la que interactuamos e interpretamos la Biblia. “Aun los creyentes más deseos de ser fieles a la palabra de Dios pueden caer– y con harta frecuencia caen– en este error, víctimas de las ideas teológicas prevalecientes en su iglesia. Esto sucede sin que el propio interprete se percate de ello”.[7]

Identificar nuestras presuposiciones y prejuicios no siempre es tarea fácil. Sin embargo, con la ayuda del Espíritu Santo y de otros cristianos maduros podemos empezar a identificar cuáles son las presuposiciones que estamos trayendo a la lectura del texto bíblico y cómo estas pueden estar alterando nuestra interpretación de la Biblia. Poco a poco debemos ir dejando que la Biblia forme nuestro trasfondo en vez de permitir que nuestros trasfondos moldeen nuestra interpretación de la Biblia. Nuestro objetivo es que el texto bíblico sea rey sobre nuestras presuposiciones, y no al revés. 

Oro a Dios que estos puntos sean de ayuda en tu estudio de la Biblia y que a diario podamos seguir creciendo como intérpretes de la Palabra De Dios.


[1] José M. Martínez, Hermenéutica Bíblica, 21.

[2] Hermenéutica Bíblica, 121. 

[3] Hermenéutica Bíblica, 25. 

[4] Este video puede ser útil para aprender sobre los diferentes géneros literarios de la Biblia.

[5] Robert Plummer, Preguntas y respuestas sobre cómo interpretar la Biblia, 133. 

[6] Preguntas y respuestas sobre cómo interpretar la Biblia, 262-263. El cuadro también es sacado de estas páginas.

[7] José M. Martínez, Hermenéutica Bíblica, 29.

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