Todos somos teólogos

¿Qué es la teología?

La palabra teología proviene de dos palabras griegas theos (dios) y logos (palabra, idea, lógica). Si tomamos estas dos palabras, el vocablo teología en su sentido más básico se refiere a “palabras que hablan de Dios”. Si deseamos una definición más amplia, podemos decir que la teología es el estudio de Dios y todo lo que Él nos ha revelado en las Escrituras.

Todos tenemos una teología

Todas las personas tenemos una teología. Todos tenemos algún conocimiento, idea o concepto de Dios arraigado en nuestra mente y corazón. Quiéralo o no, todos somos teólogos. Y cuando digo “todos”, me refiero no solo a los cristianos, sino a todo ser humano. Aun quienes se consideran ateos o agnósticos tienen una teología, ellos tienen ideas u opiniones acerca de Dios. Todos tenemos una teología.

Todos tenemos una teología, la diferencia radica en la clase de teología que tenemos

Hasta ahora he tratado de dejar claro que todos tenemos una idea o concepto acerca de cómo y quien es Dios. Por un lado, algunas personas tienen una teología errada, basada solo en conceptos humanos, experiencias personales, tradiciones, o malinterpretaciones de la Biblia. Mientras tanto, otros toman un camino distinto y buscan con diligencia alinear su teología (conocimiento de Dios) a las verdaderas reveladas en las Escrituras. Todo cristianos necesita constantemente hacer esto: alinear su teología a lo establecido en las Escrituras mediante un método hermenéutico apropiado –la hermenéutica bíblica es el arte y ciencia de la interpretación de los textos bíblicos.

C.S. Lewis, gran pensador cristiano y autor de Las Crónicas de Narnia, afirmó lo siguiente: «En otras palabras, la Teología es algo práctico, especialmente en nuestra época. En el pasado, cuando había menos educación y menos discusión, tal vez era posible arreglárselas con unas cuantas ideas sencillas en cuanto a Dios. Pero en nuestros días ese no es el caso. Todo el mundo lee, todo el mundo oye los debates. Por consiguiente, el que no se le ponga atención a la Teología no quiere decir que no se tenga idea alguna en cuanto a Dios; quiere decir que se tiene un gran número de ideas equivocadas: ideas malas, mutiladas y obsoletas».

Nuestra teología moldea nuestra cosmovisión

Lo que creemos acerca de Dios es de suma importancia. Nuestra teología no solo influye nuestro destino eterno, sino que además determina cómo vemos la vida, como pensamos y como enfrentamos las diferentes circunstancias que se presentan en nuestro día a día. Nuestra teología está viva. Nuestra teología moldea nuestra cosmovisión –el prisma con el que vemos y analizamos todo.

Tener una teología “correcta” no es suficiente

El fin de pulir o ampliar nuestra teología jamás debe ser motivado por el deseo de acumular conocimiento o información. Mas bien, debe ser siempre despertado por un insaciable deseo de conocer y amar mejor a Dios. Dios nos demanda que le amemos con todo nuestro ser, esto incluye nuestra mente (Mateo 22:37-38). Además, Dios nos creó para adorarle en espíritu y en verdad (Juan 4:23). Nuestra adoración solo puede efectuarse “en verdad” cuando es debidamente fundamentada en la verdad de Dios revelada en Su Palabra y no en filosofías o tradiciones humanas.

Es imperativo alinear nuestras creencias e ideas acerca de Dios con las verdades bíblicas, mas esto no es suficiente. Una buena teología siempre debe ir a acompañado de un carácter piadoso. De nada nos sirve una teología acertada si el conocimiento adquirido no está transformando nuestras vidas. La ortodoxia (correcta doctrina o creencia) debe ir de la mano de la ortopraxia (correcta práctica o comportamiento). Estas siempre deben estar en armonía.

Todos somos teólogos

No todos los cristianos son teólogos profesionales enseñando en una universidad o graduados de un seminario teológico. No obstante, cada uno de nosotros hacemos teología y estamos llamados a tener una teología que se fundamente en la verdad de Dios. Creamos y hablemos lo que está de acuerdo con la sana doctrina (Tito 2:1, 1 Timoteo 4:16), pero sobre todo vivamos y ejemplifiquemos la sana doctrina (2 Timoteo 1:13-14, Tito 2:10b).

«El objetivo de la teología es la adoración de Dios. La postura de la teología es de rodillas. El modo de la teología es el arrepentimiento». Sinclair Ferguson


Sin duda nuestra teología no es algo teórico, es algo vivencial que influencia todas las esferas de nuestra vida. En los próximos dos artículos espero compartir con ustedes cómo el abrazar ciertas verdades teológicas ha transformado la manera en la que veo el sufrimiento y el modo en el que afronto las circunstancias que traen dolor y aflicción a mi vida. ¡Bendiciones!

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