Principales atributos de la Biblia

Como cristianos protestantes afirmamos que la Biblia es la única fuente verdadera de toda la verdad cristiana. La Biblia es la Palabra de Dios, ningún otro libro es poseedor de este título. Las Sagradas Escrituras poseen características únicas que le distinguen de cualquier otro texto. En la publicación hoy, de manera breve resumiré algunos de los principales atributos de la Biblia. Si deseas un estudio más profundo de estos y otros puntos, lo podrás encontrar en la segunda lección de nuestro curso introductorio al estudio de la Biblia. Espero que reconocer las verdades descritas en esta publicación nos lleve a un mayor compromiso con el estudio de su Palabra y a un amor apasionado por Dios y su Palabra.

Inspirada

La Biblia fue inspirada por Dios, esto significa que el contenido de la Biblia proviene de Dios. El Espíritu Santo es el autor principal de la Biblia, Él orquestó cada detalle de su elaboración. Lo que está escrito en este libro es lo que Dios reveló a los escritores humanos para que ellos trasmitieran al mundo su divina revelación.

«Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra». (2 Timoteo 3:16-17)

Hombres inspirados, movidos por el Espíritu Santo, escribieron de parte de Dios. La Biblia es entonces las palabras de Dios escritas en el idioma de los hombres. Así como Jesús tomó forma de hombre al venir a la tierra, la revelación de Dios tomó forma de letras y palabras humanas para llegar a nosotros.

«Pero ante todo sabed esto, que ninguna profecía de la Escritura es asunto de interpretación personal, pues ninguna profecía fue dada jamás por un acto de voluntad humana, sino que hombres inspirados por el Espíritu Santo hablaron de parte de Dios». (2 Pedro 1:20-21)

Inerrante (Sal. 12:6, 119:140; Pr. 30:5; Jn. 10:35, 17:17)

Cuando afirmamos que la Biblia es inerrante, nos referimos a que lo que está escrito en ella es verdad y por ende es confiable, no tiene ningún error histórico, geográfico, científico o teológico[1]. El artículo 11 de la Declaración de Chicago sobre la Inerrancia Bíblica, publicada en 1978, lo formula de esta manera: «Afirmamos que la Palabra de Dios, siendo impartida por inspiración divina, es absolutamente fidedigna, de modo que, lejos de confundirnos, es veraz y confiable en todas las cuestiones que trata».

Gracias al Espíritu Santo tenemos a nuestro alcance la verdad de Dios. El Espíritu no solo inspiró a los autores humanos, sino que también de generación a generación se ha servido de hombres y mujeres para guardar la pureza de la Palabra de Dios. Esto es parte de su ministerio: proteger y cuidar la Palabra de Dios por amor a si mismo y a nosotros.

Autoritativa

Dios es el Creador, Señor y Dios soberano, su autoridad es absoluta sobre todo lo creado. Esta autoridad se le trasmite al ser humano por medio de la Palabra de Dios. Las palabras de la Biblia tienen autoridad porque son las palabras del Dios eterno y todopoderoso. La autoridad de Dios, y por consecuencia la autoridad de las Sagradas Escrituras, es inalterable y no cambia con el tiempo, la cultura, nación o el trasfondo étnico.

A través de la historia del cristianismo se han levantado instituciones y líderes espirituales que han buscado imponer su voluntad y sus ideales sobre los creyentes. Sin embargo, parte del legado de la Reforma Protestante fue la importante declaración de que las Escrituras son la única regla infalible de fe y práctica. La Palabra de Dios es la suprema y máxima autoridad espiritual.

«Por esto también nosotros sin cesar damos gracias a Dios de que cuando recibisteis la palabra de Dios, que oísteis de nosotros la aceptasteis no como la palabra de hombres, sino como lo que realmente es, la palabra de Dios, la cual también hace su obra en vosotros los que creéis». (1 Tesalonicenses 2:13)

Suficiente (Is. 55:11, 2 P. 1:3-4)

La Biblia es suficiente para nuestra salvación. Ella contiene la revelación necesaria para que quien la lea o escuche pueda ser salvo, ya que contiene el evangelio, las buenas nuevas de Cristo Jesús.

Cuando el apóstol Pablo escribió la segunda carta a su discípulo Timoteo, afirmó la suficiencia espiritual de la Biblia: «…desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús»(2 Ti. 3:15). Las Escrituras nos dan la sabiduría que lleva a la salvación, ningún otro libro contiene la verdad que nos encamina a la vida eterna.

La Biblia no fue escrita para satisfacer nuestras inquietudes o curiosidades. La Biblia no habla de muchos temas que quizá nos gustaría que mencionara y a veces no explica detalles que a nuestro parecer son importantes. Esto sucede porque la Biblia no fue escrita para llenarnos de información, sino para revelarnos a Cristo y su obra redentora.

Hay mucho de Jesús que no se escribió, mucho que no conocemos, milagros, discursos, detalles de su juventud, pero la Biblia afirma que lo que sí se escribió, se escribió con un propósito especifico: Que a través de lo que se nos ha sido comunicado, creamos que Jesús es el Cristo y el hijo de Dios, y para que a través de Él tengamos vida eterna.

«Y muchas otras señales hizo también Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro; pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que al creer, tengáis vida en su nombre». (Juan 20:30-31)


[1]Cabe notar que cuando decimos que la Biblia es inerrante nos referimos específicamente a los escritos originales, los que fueron escritos con el puño y letra de los autores usados por Dios, estos son llamados los «autógrafos». A pesar de que hoy en día estos autógrafos u originales no existen, tenemos a nuestro alcance miles y miles de copias que nos permiten reconstruir con suprema exactitud (aproximadamente un 98%) el contenido de los originales.

 

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