Los cristianos y el chisme

El apóstol Pablo en más de una ocasión agrupó ciertos pecados en porciones de sus cartas a los cristianos del primer siglo (Ro. 1:29-32, Ga. 5:19-21, Col. 3:5-10)[1]. Cuando analizamos los pecados que allí se mencionan, como cristianos con frecuencia nos inclinamos a condenar de manera vehemente algunos de ellos, pero pasamos por alto otros, considerándolos de poca gravedad o irrelevantes. Uno de los pecados que comúnmente es pasado por alto es el chisme. Sin embargo, quisiera dedicar un par de líneas a este tema y argumentar que el chisme no es “un pecadito más”, el chisme es un pecado grave y destructivo. El chisme destruye nuestra vida (Pr. 21:23), deteriora las relaciones interpersonales (Pr. 16:28) y contamina al cuerpo de Cristo, Su Iglesia (2 Co. 12:20-21).

Por favor, no lo neguemos, el chisme es un manjar para nuestra carne. El paladar de nuestra alma se deleita al comunicarlo y para los oídos del receptor el chisme es música placentera. Los cristianos somos expertos en camuflar los chismes con frases como: “Te voy a contar pero solo para que ores” o “te cuento porque sé que no te vas a cargar con esto”. ¡Cómo nos engañamos a nosotros mismos!

Las palabras del chismoso son como bocados deliciosos, y penetran hasta el fondo de las entrañas. (Proverbios 26: 22)

El chisme no es solo información, no son solo palabras, este tiene una raíz profunda que tiende a entrelazarse con el orgullo, la envidia, la auto-conmiseración, la mentira, la ociosidad, la falta de amor, entre otros. Por ejemplo, el orgullo se complace en desnudar los errores del prójimo, alimenta el ego y nos eleva sobre el prójimo. “Yo jamás haría eso”, “mis pecados no son tan graves como los de aquel”, “por lo menos yo no soy así”. El chisme en varias instancias va de la mano del orgullo, pero del orgullo hablaremos en otra publicación.

Volviendo al tema que nos concierne, quisiera recalcar que el chisme es uno de los pecados que más contamina al Cuerpo de Cristo. Y es que este no solo deteriora relaciones, si no que además, desenfoca a los miembros de lo que realmente importa. Por amor a Dios y a Su Cuerpo, te invito a que examinemos un par de puntos para batallar contra este gran mal.

Por falta de leña se apaga el fuego, y donde no hay chismoso, se calma la contienda. (Proverbios 26:20)

  • Por favor, por amor a Dios y a tu projimo, no prestes tus oídos u ojos al chisme. (Pr. 20:19)
  • Si no sabes, no especules. Y si te importa de verdad, por favor pregunta directamente a la persona implicada.
  • Antes de hablar con otros del tema, considera esta pregunta: ¿Cuál es la intención de mi corazón al compartir esta información? Si somos honestos, reconoceremos que nuestras motivaciones pocas veces son puras.
  • Si has comprobado que un rumor es verdad, clama a Dios por aquel individuo, y si es pertinente hacerlo, exhórtale en amor.
  • Nunca olvides que podrías ser tú, se siempre misericordioso. (1 Co. 10:12)
  • En ocasiones es mejor pasar por aburrido y poco sociable delante de los hombres, que ser contado por chismoso delante de Dios.
  • Muchos de los chismes son hijos de la ociosidad (1 Ti. 5:13). En vez de desperdiciar nuestra vida en chismes, ocupémonos de nuestra salvación: leamos más Biblia, dediquémonos a la oración, busquemos maneras de servir, etc. (Fil. 2:12)
  • Reconozcamos delante de Dios este pecado, no nos justifiquemos. Nadie está exento, todos hemos participado en más de una ocasión, ya sea como voceros u oidores. (Stg 3:2)

Pido a Dios que guarde nuestros corazones, mentes, oídos y labios. Y sobretodo que nos regale de Su sabiduría al hablar y al elegir que escuchar. ¡Bendiciones!

No salga de vuestra boca ninguna palabra mala, sino sólo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan. (Efesios 4:29)

Por eso, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, así también haced vosotros con ellos, porque esta es la ley y los profetas. (Mateo 7:12)


[1]Cabe notar que estas listas no son exhaustivas, ninguna de ellas menciona todos los pecados. Tampoco presenta los pecados en orden de gravedad. También es importante observar que todos estos pecados describen los comportamientos y actitudes de aquellos que están bajo la ira de Dios, es decir, de las personas que no han nacido de nuevo, ninguno de estos debería hallarse en el cristiano o en las congregaciones cristianas.

 

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